lunes, 19 de abril de 2010

Melancolía.

Aun cuando contemplamos el mismo cielo
y compartimos de la misma tristeza,
aun cuando no comprendas como este ciego
la intención de mi franqueza,
aun cuando no pueda darte mas respuestas,
y cuando de mi ya no dependan las promesas...

Te pido que me des una razón para no quererte,
una más para no anhelarte,
para que pueda morir en silencio
el sentimiento frió e inerte;
para que pueda morir en silencio
el sentimiento de no poder tenerte.


Al final, dejo esta última línea,
donde solo queda espacio para una despedida,
esperando que al menos puedas tu dormir tranquila
y que no bebas nunca, de la misma melancolía …


David T. Anaya Miranda.

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